miércoles
viernes
miércoles
martes
Vacaciones en Once

(a Agostina y Tito que mientras tanto están en Salta.)
la gente de abajo se ríe con el televisor
cuando no gritan en el patio
ríen con el televisor
y todos sus pasos y escobas
se perciben desde aquí
-como los olores pesados de la cena-
los dos perros entrelazados hacen sonidos guturales
los niños juegan contentos
y a veces tienen peleas entre ellos
pegando alaridos incompresibles
chapotean de noche en la pileta de lona
mientras esperan
cuando no gritan en el patio
ríen con el televisor
y todos sus pasos y escobas
se perciben desde aquí
-como los olores pesados de la cena-
los dos perros entrelazados hacen sonidos guturales
los niños juegan contentos
y a veces tienen peleas entre ellos
pegando alaridos incompresibles
chapotean de noche en la pileta de lona
mientras esperan
que sus hermanos se terminen de bañar
una de ellas les miente todo el tiempo
dice que se va a ir a la playa
o a la costanera
o al cine
el mas grande da vueltas
en círculos cerrados
con su bicicleta
mientras la madre le ordena que barra el patio.
De vez en cuando lloran todos juntos.
una de ellas les miente todo el tiempo
dice que se va a ir a la playa
o a la costanera
o al cine
el mas grande da vueltas
en círculos cerrados
con su bicicleta
mientras la madre le ordena que barra el patio.
De vez en cuando lloran todos juntos.
sábado

"La elección de té y agua de manantial es un arte. Doy aquí un ejemplo de un sabio de comienzos de siglo XVII, Chang Tai, quien escribió así acerca de su arte de probar el té y el agua del manantial, gran conocedor de ambas cosas y con pocos rivales en sus tiempos:
Chou Molung me hablaba a menudo en términos entusiastas acerca del té de Min Wenshui. En septiembre de cierto año fui a su ciudad, y cuando llegué fui a visitarle. Era ya tarde, y Wenshui no estaba en casa. Volvió tarde, y advertí que era un anciano . Acabábamos de iniciar la conversación cuando se levantó de pronto y dijo que había dejado olvidado el bastón, y salió otra vez. Yo estaba decidido a no perder la oportunidad de conversar con él, de modo que esperé. Al cabo de un largo rato, Wenshui regresó, ya de noche, y me miró diciendo: "¿Todavía está usted aquí? ¿Para qué quiere verme?" Yo le contesté: "Tanto tiempo hace que oigo hablar de usted que estoy decidido a beber algo con usted antes de irme. " Wenshui quedó complacido, y después se levantó para preparar personalmente el té. En un momento asombrosamente corto lo tuvo listo. Luego me condujo a una habitación donde todo era aseado y limpio, y vi más de diez clases de vasijas de Chingch´i y tazas de Hsüanyao y Ch´engyao, todas muy raras y preciosas. A la luz de lámpara vi que el color del té no se distinguía del color de las tazas , pero me llegó a la nariz una fragancia maravillosa, y me sentí enormemente feliz. "¿Qué té es este?" pregunté "Langwan", respondió Wenshui. Lo probé otra vez y dije: "No me engañe usted. El método de preparación es Langwan, pero las hojas de té no son Langwan". Sonriente pregunto Wenshui : "Entonces ¿qué es?" Volví a saborearlo y dije: "¿Porqué tiene un sabor al té Lochieh?" Wenshui quedó asombrado por mi respuesta y dijo "¡Maravilloso! ¡Maravilloso!" Volví a preguntar: "¿Qué agua es?" Y él dijo: "Huich`üan" Yo insistí: "No trate de engañarme. ¿Cómo es posible traer agua de Huich`üan, tan distante, y después de la conmoción del camino hacerle conservar su agudeza?" Entonces Wenshui declaró: "No trataré de engañarle más. Cuando traigo agua de Huich`üan, cavo un pozo y espero de noche hasta que llega la nueva corriente, entonces la recojo. Pongo una cantidad de rocas de la montaña en el fondo de la jarra, y durante el viaje sólo permito que se navegue con el viento, sin remar. Por eso el agua mantiene toda su agudeza. Esta agua pues, es mejor que el agua ordinaria de Huich`üan, para no hablar ya del agua de otros manantiales." Repitió entonces: "¡Maravilloso!¡Maravilloso!" y con la última palabra se marchó de nuevo.(...)
Chou Molung me hablaba a menudo en términos entusiastas acerca del té de Min Wenshui. En septiembre de cierto año fui a su ciudad, y cuando llegué fui a visitarle. Era ya tarde, y Wenshui no estaba en casa. Volvió tarde, y advertí que era un anciano . Acabábamos de iniciar la conversación cuando se levantó de pronto y dijo que había dejado olvidado el bastón, y salió otra vez. Yo estaba decidido a no perder la oportunidad de conversar con él, de modo que esperé. Al cabo de un largo rato, Wenshui regresó, ya de noche, y me miró diciendo: "¿Todavía está usted aquí? ¿Para qué quiere verme?" Yo le contesté: "Tanto tiempo hace que oigo hablar de usted que estoy decidido a beber algo con usted antes de irme. " Wenshui quedó complacido, y después se levantó para preparar personalmente el té. En un momento asombrosamente corto lo tuvo listo. Luego me condujo a una habitación donde todo era aseado y limpio, y vi más de diez clases de vasijas de Chingch´i y tazas de Hsüanyao y Ch´engyao, todas muy raras y preciosas. A la luz de lámpara vi que el color del té no se distinguía del color de las tazas , pero me llegó a la nariz una fragancia maravillosa, y me sentí enormemente feliz. "¿Qué té es este?" pregunté "Langwan", respondió Wenshui. Lo probé otra vez y dije: "No me engañe usted. El método de preparación es Langwan, pero las hojas de té no son Langwan". Sonriente pregunto Wenshui : "Entonces ¿qué es?" Volví a saborearlo y dije: "¿Porqué tiene un sabor al té Lochieh?" Wenshui quedó asombrado por mi respuesta y dijo "¡Maravilloso! ¡Maravilloso!" Volví a preguntar: "¿Qué agua es?" Y él dijo: "Huich`üan" Yo insistí: "No trate de engañarme. ¿Cómo es posible traer agua de Huich`üan, tan distante, y después de la conmoción del camino hacerle conservar su agudeza?" Entonces Wenshui declaró: "No trataré de engañarle más. Cuando traigo agua de Huich`üan, cavo un pozo y espero de noche hasta que llega la nueva corriente, entonces la recojo. Pongo una cantidad de rocas de la montaña en el fondo de la jarra, y durante el viaje sólo permito que se navegue con el viento, sin remar. Por eso el agua mantiene toda su agudeza. Esta agua pues, es mejor que el agua ordinaria de Huich`üan, para no hablar ya del agua de otros manantiales." Repitió entonces: "¡Maravilloso!¡Maravilloso!" y con la última palabra se marchó de nuevo.(...)
Este arte ha desaparecido casi completamente, salvo entre unos pocos conocedores y amantes del té. Solía ser muy difícil conseguir té en los ferrocarriles nacionales chinos, aún en los vagones de primera clase, dónde se servía, con leche y azúcar, el té Lipton, probablemente el más desagradable para mi paladar. Cuando Lord Lytton visitó Shangai se le agasajó en casa de un chino rico y famoso. Pidió una taza de té chino, pero no pudo conseguirla. Se le sirvió té de Lipton, con leche y azúcar ."
Lin Yutang "Mi Patria y Mi Pueblo"
lunes
Se Vende
Venden el "principado" de Sealand, una isla artificial que se presenta como el país más chico del mundo
Las características corresponden al "principado" de Sealand, establecido a fines de los sesenta por un ex mayor del Ejército inglés que decidió ocupar una antigua base naval de la Segunda Guerra Mundial que en ese entonces se encontraba allende los límites del mar británico y proclamarse soberano de ese territorio. Ahora su hijo y heredero Michael decidió poner en venta la isla artificial.
El "principado" de Sealand, a siete millas náuticas (unos 10 kilómetros) de la costa británica de Sufolk, tiene desde 1975 su propia Constitución. También tiene su bandera y escudo y acuña sus propias monedas. Sin embargo, no es reconocido como Estado por ninguna nación del mundo.
Su joven historia se remonta a la segunda guerra mundial, cuando fue construida como parte de una base sobre dos enormes pilotes de cemento. Abandonada, en 1967 fue ocupada por el ex mayor británico Roy Bates, que llegó con su familia y quien se proclamó soberano absoluto del territorio, nombrándose a sí mismo "príncipe de Sealand".
Según la historia oficial de la isla, al año siguiente protagonizó su primer conflicto armado, cuando el "principado" debió realizar disparos de advertencia ante buques británicos que se acercaban a la base y amenazaban con "invadir su soberanía marítima". El "príncipe Roy" fue acusado ante la Justicia británica, que dictaminó que el caso estaba fuera de su jurisdicción (entonces la soberanía marítima llegaba a tres millas, algo menos de cinco kilómetros, de la costa y no de 12 como ahora), reconociendo "de hecho", según los habitantes de la base, la soberanía isleña.
Siempre según la historia oficial, en agosto de 1978 enfrentó otra amenaza: un holandés llegó representando a un alemán que supuestamente quería hacer negocios, pero tomaron el poder por la fuerza. Pero el "príncipe" pudo recapturar la isla y hacer a los invasores "prisioneros de guerra". Más tarde los liberó, pero uno de ellos habría vendido luego numerosos pasaportes falsos que hacen que hoy existan más de estos que de los oficiales.
La isla artificial está muy alejada del sueño de playas blancas, brisa suave, palmeras y árboles frutales, aunque sí ofrece una amplia vista del mar. Sus alojamientos son barracones de acero asediados por el ruido permanente de los generadores.
Quizás por eso, Michael, quien heredó el título de príncipe de su padre cuando este estaba ya muy enfermo para serlo, pasa la mayor parte del tiempo en tierra firme y, según declaraciones al periódico británico The Times , pretende vender la isla a un precio que todavía desconoce. "Se han mencionado cifras astronómicas, pero veremos que es finalmente lo que se nos ofrece", menciona, seguramente ilusionado aunque quizás resignado a que su principado no valga tanto como algunos suponen.
Fuente: clarin.com

Tiene apenas poco más de 500 metros cuadrados. Está en medio del mar, a unos 10 kilómetros de la costa británica. Y se puede llegar hasta la isla artificial sólo en helicóptero o en barco. No tiene muchas comodidades y suele estar habitada por no más de una decena de personas, pero sus propietarios aseguran que se trata del país más pequeño del mundo.
Las características corresponden al "principado" de Sealand, establecido a fines de los sesenta por un ex mayor del Ejército inglés que decidió ocupar una antigua base naval de la Segunda Guerra Mundial que en ese entonces se encontraba allende los límites del mar británico y proclamarse soberano de ese territorio. Ahora su hijo y heredero Michael decidió poner en venta la isla artificial.
El "principado" de Sealand, a siete millas náuticas (unos 10 kilómetros) de la costa británica de Sufolk, tiene desde 1975 su propia Constitución. También tiene su bandera y escudo y acuña sus propias monedas. Sin embargo, no es reconocido como Estado por ninguna nación del mundo.
Su joven historia se remonta a la segunda guerra mundial, cuando fue construida como parte de una base sobre dos enormes pilotes de cemento. Abandonada, en 1967 fue ocupada por el ex mayor británico Roy Bates, que llegó con su familia y quien se proclamó soberano absoluto del territorio, nombrándose a sí mismo "príncipe de Sealand".
Según la historia oficial de la isla, al año siguiente protagonizó su primer conflicto armado, cuando el "principado" debió realizar disparos de advertencia ante buques británicos que se acercaban a la base y amenazaban con "invadir su soberanía marítima". El "príncipe Roy" fue acusado ante la Justicia británica, que dictaminó que el caso estaba fuera de su jurisdicción (entonces la soberanía marítima llegaba a tres millas, algo menos de cinco kilómetros, de la costa y no de 12 como ahora), reconociendo "de hecho", según los habitantes de la base, la soberanía isleña.
Siempre según la historia oficial, en agosto de 1978 enfrentó otra amenaza: un holandés llegó representando a un alemán que supuestamente quería hacer negocios, pero tomaron el poder por la fuerza. Pero el "príncipe" pudo recapturar la isla y hacer a los invasores "prisioneros de guerra". Más tarde los liberó, pero uno de ellos habría vendido luego numerosos pasaportes falsos que hacen que hoy existan más de estos que de los oficiales.
La isla artificial está muy alejada del sueño de playas blancas, brisa suave, palmeras y árboles frutales, aunque sí ofrece una amplia vista del mar. Sus alojamientos son barracones de acero asediados por el ruido permanente de los generadores.
Quizás por eso, Michael, quien heredó el título de príncipe de su padre cuando este estaba ya muy enfermo para serlo, pasa la mayor parte del tiempo en tierra firme y, según declaraciones al periódico británico The Times , pretende vender la isla a un precio que todavía desconoce. "Se han mencionado cifras astronómicas, pero veremos que es finalmente lo que se nos ofrece", menciona, seguramente ilusionado aunque quizás resignado a que su principado no valga tanto como algunos suponen.
Fuente: clarin.com
(Creo que si tuviera la posibilidad de fundar una micro Nación, me jugaría un poco más con el nombre. Como esa base en la antártida oriental que se llama Novolazarevskaya )
40º
(hoja rescatada tras su desprendimiento y vuelo hacia la "pileta")
"Debe haber sido cuando era chiquita. Solamente sé que había una caja de lata, naranja o roja o dorada, de chocolate, de bizcochos, de dulce, que tenía un paisaje arriba, en la tapa, con un lago todo de color ámbar y en el lago unos barcos, con unas lanchas, unos veleros, que iban de un lado a otro y tenía nubes color de opalo y las olas se veían navegar tan suavemente, tan lentas y todo estaba tranquilo que daba gusto vivir allí, no en las lanchas sino en la orilla, en el borde de la caja de dulces, allí sentada viendo los botes amarillos y el lago tranquilo amarillo y las nubes amarillas. Me regalaron la caja una vez que yo estaba enferma y debí haberme quedado con ella en la cama, poque soñaba que estaba en el paisaje y a menudo sueño con eso todavía. Había una canción que cantaba mi madre que decía, suelta el remo batelero, que me inspira tu manera de remar (luego había una desagradable discusión entre la bella mujer enamorada y este batelero que no quería soltar el remo por miedo a naufragar, pero esa parte ya no la oía, porque me quedaba dormida antes y aunque no me quedara dormida, de todas maneras no la oía) y yo oía y oía la canción y me parecía que estaba allá en el borde del lago viendo botes ir y venir sin ruido en esta calma eterna."
(página 133 de Tres Tristes Tigres de G. Cabrera Infante.)
"Debe haber sido cuando era chiquita. Solamente sé que había una caja de lata, naranja o roja o dorada, de chocolate, de bizcochos, de dulce, que tenía un paisaje arriba, en la tapa, con un lago todo de color ámbar y en el lago unos barcos, con unas lanchas, unos veleros, que iban de un lado a otro y tenía nubes color de opalo y las olas se veían navegar tan suavemente, tan lentas y todo estaba tranquilo que daba gusto vivir allí, no en las lanchas sino en la orilla, en el borde de la caja de dulces, allí sentada viendo los botes amarillos y el lago tranquilo amarillo y las nubes amarillas. Me regalaron la caja una vez que yo estaba enferma y debí haberme quedado con ella en la cama, poque soñaba que estaba en el paisaje y a menudo sueño con eso todavía. Había una canción que cantaba mi madre que decía, suelta el remo batelero, que me inspira tu manera de remar (luego había una desagradable discusión entre la bella mujer enamorada y este batelero que no quería soltar el remo por miedo a naufragar, pero esa parte ya no la oía, porque me quedaba dormida antes y aunque no me quedara dormida, de todas maneras no la oía) y yo oía y oía la canción y me parecía que estaba allá en el borde del lago viendo botes ir y venir sin ruido en esta calma eterna."
(página 133 de Tres Tristes Tigres de G. Cabrera Infante.)
domingo
martes
Aspettami

Cada año, en esta época, se recibe el llamado telefónico de algún pariente lejano o amigo de Italia. Casualmente siempre tengo la "suerte" de contestar ese llamado. Cada vez que lo hago, seguido a decir "hola?" se escucha el sonido de la lejanía misma, y recibo con un segundo de demora un "pronto!" y ahí es cuando todos los estudios que hice sobre dicho idioma se desmoronan, y con suerte puedo modular "pronto! aspetta aspetta!" (hasta algunas veces pronunciar palabras de otro idioma que nunca aprendí) y derivar el teléfono a mi padre.
jueves
398
Se dividen los planos :
la gente que se espeja,
y se quiebra hondo.
(dos mitades que convergen)
Junto a la hora del sol caída
que apresura la marcha.
En el último piso
el disco suena
con las voces superpuestas,
un disco que escuchamos mil veces.
Los episodios paralelos
suceden simultáneos:
la vida de los otros
reflejada accidentalmente en las paredes.
Y lo que se comprende desde la altura
sobre ellas.
sábado
miércoles
Cuando se miró al espejo, no se reconoció y saludó.
(...)
El humor de Baudelaire forma una parte interesante de su concepción de dandysmo. Es sabido que para él, "la palabra dandy implica una quintaesencia del carácter y una sutil inteligencia de todo el mecanismo moral de este mundo". Nadie mejor que él se ha preocupado en definir el humor en oposición a alegría trivial o al sarcasmo corrosivo en lo cuales suele reconocerse el "espirit français". (...)
En Baudelaire, los cuidados de tocador testimoniarán por sí solos aquella toma de posición que prevalecerá sobre todas las vicisitudes de la fortuna, a través de la peluca verde exhibida en el Café-Richie, hasta la boa de plumas escarlata, adorno supremo de los días infortunados. Sus insultos, sus fantasiosas confidencias en público obedecen a un deseo de chocar, de molestar, de sorprender ( a quemarropa a Nadar "¿No probarías conmigo los sesos de los niños? Deben tener gusto a avellana"; a un transeúnte que acababa de rechazarle fuego para no hacer ceniza de su cigarro "Perdón, Señor ¿Sería tan amable de decirme su nombre? -Me gustaría conocer el nombre que quiere conservar sus cenizas."; a un burgués que elogiaba los méritos de sus dos hijas "¿Cuál de ambas jóvenes destina a la prostitución?"; a una jóven en una cervecería: "Señorita, usted que está coronada por espigas de oro y que me escucha con los dientes tan bonitos, me gustaría morderla ...me gustaría atarle las manos y colgarla por las muñecas del techo de mi habitación; entonces me arrodillaría y besaría sus pies desnudos.")
(...)
André Breton sobre Charles Baudelaire en "Antología del Humor Negro"
El humor de Baudelaire forma una parte interesante de su concepción de dandysmo. Es sabido que para él, "la palabra dandy implica una quintaesencia del carácter y una sutil inteligencia de todo el mecanismo moral de este mundo". Nadie mejor que él se ha preocupado en definir el humor en oposición a alegría trivial o al sarcasmo corrosivo en lo cuales suele reconocerse el "espirit français". (...)
En Baudelaire, los cuidados de tocador testimoniarán por sí solos aquella toma de posición que prevalecerá sobre todas las vicisitudes de la fortuna, a través de la peluca verde exhibida en el Café-Richie, hasta la boa de plumas escarlata, adorno supremo de los días infortunados. Sus insultos, sus fantasiosas confidencias en público obedecen a un deseo de chocar, de molestar, de sorprender ( a quemarropa a Nadar "¿No probarías conmigo los sesos de los niños? Deben tener gusto a avellana"; a un transeúnte que acababa de rechazarle fuego para no hacer ceniza de su cigarro "Perdón, Señor ¿Sería tan amable de decirme su nombre? -Me gustaría conocer el nombre que quiere conservar sus cenizas."; a un burgués que elogiaba los méritos de sus dos hijas "¿Cuál de ambas jóvenes destina a la prostitución?"; a una jóven en una cervecería: "Señorita, usted que está coronada por espigas de oro y que me escucha con los dientes tan bonitos, me gustaría morderla ...me gustaría atarle las manos y colgarla por las muñecas del techo de mi habitación; entonces me arrodillaría y besaría sus pies desnudos.")
(...)
André Breton sobre Charles Baudelaire en "Antología del Humor Negro"
lunes
(*)
jueves
lunes
Hoy: Lunes
Escuchar esta canción a la tarde por banda de ska local
+
Escuchar esta canción a la noche (azarosamente) por este señor
+
Escuchar esta canción en un sueño
=
Despertarse cantando esta canción y retenerla todo el día.
(Breakfast at Tiffany`s)
+
Escuchar esta canción a la noche (azarosamente) por este señor
+
Escuchar esta canción en un sueño
=
Despertarse cantando esta canción y retenerla todo el día.
(Breakfast at Tiffany`s)
domingo
E! True Hollywood Story
Así relataban este cuento los campesinos franceses del siglo XVIII:
Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adónde se dirigía.
-A la casa de mi abuela- le contestó.
-¿Qué camino vas tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?
-El de las agujas.
El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa.
Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.
La niña tocó la puerta.
-Entra, hijita.
-¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
-Come tu también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; mientras lo hacía, un gatito dijo:
-¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!
Después el lobo le dijo:
-Desvístete y métete en la cama conmigo.
-¿Dónde pongo mi delantal?
-Tíralo al fuego, nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:
-Tírala al fuego, núnca más la necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
-Abuela, ¿Por qué estás tan peluda?
-Para calentar mejor, hijita.
-Abuela, ¿Por qué tienes esos hombros tan grandes?
-Para poder cargar mejor la leña, hijita.
-Abuela, ¿Por qué tienes esas uñas tan grandes?
-Para rascarme mejor, hijita.
-Abuela, ¿Por qué tienes esos dientes tan grandes?
-Para comerte mejor hijita.
Y el lobo se la comió.
jueves
Diagnóstico
Me acaban de informar sabias fuentes que los síntomas que presenta mi televisor son pronosticadores de una futura muerte, y no de lluvias.
Parece ser que "el transformador de alta tensión de viejo recalienta y los días de lluvia lo hacen perder voltaje".
La solución no es darle golpes sin ninguna respuesta, sino mandarlo a arreglar.
Parece ser que "el transformador de alta tensión de viejo recalienta y los días de lluvia lo hacen perder voltaje".
La solución no es darle golpes sin ninguna respuesta, sino mandarlo a arreglar.
miércoles
Servicio Meteoro-lógico

Dos o tres días antes de llover, cuando prendo la televisión llega un momento (generalmente después de diez minutos del encendido) que la imágen se empieza a distorsionar en rayas anchas horizontales, haciendo casi imposible de ver, en algunos casos, los subtitulados.
Para que todo vuelva a la nitidez, es necesario apagar el televisor por un tiempo corto, y volver a encenderlo.
Cuando llega el día de lluvia, ese lapso de imagen sana es mucho más corto. Y directamente, no hago uso del aparato.
Ayer estaba viendo un interesantísimo documental sobre unos vampiros que atacaban a una población en alguna costa del Pacífico. Lo ví por la mitad, porque parece que en uno de estos días (aunque no lo parezca) puede que llueva.
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